miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Cuál es tu sueño para hoy?

Ésta es la pregunta escrita en la puerta de mi habitación, negro sobre blanco. Ésta es la pregunta que me asalta cada mañana cuando aún no he vuelto a la realidad, buscando inquisitiva una respuesta que raramente varía, una respuesta que llevo grabada a fuego en la mente desde hace años: un sueño por realizar.

¿Qué hay en esta vida que sea más importante que los sueños? ¿Qué somos sin esas ilusiones, sin los horizontes que nos impulsan hacia adelante? ¿En qué nos convertimos cuando nos quedamos huérfanos de ellos?

Cada día de mi vida debería pararme a mirar esa recurrente y retórica interrogación que me observa mientras duermo y, habiéndola respondido, sentirme más fuerte, más decidido, más valiente... Pero la realidad no es así: cada día cuando la leo bajo la cabeza e hinco la rodilla en el suelo, reconociendo la derrota, la vergüenza, de haber desperdiciado un día de mi vida sin luchar por lo que más quiero, sin jugármelo todo en cada momento.

Muchas veces es la parálisis que me invade -como escribió Samuel Becket en Esperando a Goddot-, provocada por el miedo a perder lo ganado, al peligro de la lucha, el miedo a perderme a mí, la que no me deja seguir mi sueño y me obliga a conformarme con las sombras o las migajas.

Llegado a este punto, me pregunto: ¿Quién soy? Soy solamente una sombra de mi yo soñado, mi yo actual es poco más que un esperpéntico alarde de mediocridad, conformismo y comodidad, todo en uno. Quiero seguir mi sueño pero el cómodo lecho en que retozo no me permite despertar de mi ilusión de realidad.

De modo que he decidido acabar con esta farsa, acabar con este espejismo y acabar con este títere de mí mismo para renacer, para mejorar, para superar los obstáculos que se me presenten y perecer en el intento.

Dicho esto, juro que no tendré más miedo. Juro que no tendré ya nada que perder y juro que lucharé para que mi vida sirva de algo. Juro que nunca desfalleceré. Siento que ha llegado ya la hora de empezar a escribir mi historia.



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